- Despierta, Mende. Cariño despierta. Es hora ya.
No era la primera vez que a su madre le costaba sacarla del sueño, no se levantaba aunque el sol hubiera ya salido y calentara sin piedad su cabaña. Podía dormir incluso con moscas picándole el cuerpo.
A Mende le encantaba dormir, siempre soñaba y sus sueños le gustaban. En ellos sus fantasías se hacían realidad. Viajaba por lugares hermosos, no vivía en un campo de refugiados fuera de su aldea, su gente no estaba tan triste y su padre aún estaba vivo. Ella no sentía miedo y despertar era volver a esa sensación que tenía desde que murió su padre.
La madre siguió insistiendo hasta que por fin la despertó y vio en la penumbra que aún reinaba en la cabaña, los profundos ojos negros de su madre. Se agarró sin fuerzas a sus brazos y dejó que ésta la levantara.
- He soñado con papá-dijo- Estaba con nosotras en la aldea
Sarim se lo había oído decir tantas veces que ya no tuvo que contestarle. Al principio de llegar al campo tenía que explicarle a su hija que su padre había muerto.
- ¿Nunca volverá papá?- preguntaba entre lágrimas
Esta vez no hubo respuesta, Sarim ya tenía preparado el vestido para Mende. Era una niña pequeña para su edad, pero de una belleza que ya dejaba a todos embelesados. Había cumplido el pasado mes de mayo diez años. Sin embargo, sus preguntas parecían de adulto.
Al amanecer, salía a buscar agua con sus primas. Ese día el cielo amanecía turbio.
- Hija mía, hoy vendrá la habub, hay que ir a por agua ya.
- Mamá pero yo no quiero ir, me da miedo
En verano eran muy frecuentes las habubs, las tormentas de polvo y arena. Cuando se
levantaban nada se veía y no se podía salir por riesgo a perderse en el desierto. Cuando había tormenta, todos se refugiaban en el poblado, las mujeres y los niños por un lado. Los hombres por otro.
Si se apresuraba llegaría antes de que se desatase toda su fuerza. Sarim sabía que era un riesgo mandar a las niñas solas pero tenía mucho trabajo. Ya iría ella con otras mujeres a por la leña.
El agua quedaba a media hora de camino de Habila, el campo para desplazados en el
que vivían desde hacía ocho meses. Se encontraba en una árida planicie, donde el polvo y el viento les obligaban a realizar grandes esfuerzos para seguir con su vida, siempre al aire libre. Los árboles dispersos del paraje ofrecían poca protección, sólo algunas decenas de ellos se vislumbraban en los alrededores.
Bienvenido al portal de noticias del África Negra
La información en profundidad que no aparece en los medios
martes, 25 de mayo de 2010
lunes, 26 de abril de 2010
Más irregularidades electorales en Sudán

Mientras los observadores electorales denuncian grandes irregularidades en las primeras elecciones de Sudán en 24 años, a los grupos de la sociedad civil se les está impidiendo seguir a través de Internet el proceso electoral y sus resultados.
El acceso a la web "Sudan Vote Monitor", creada por la sociedad civil de Sudán con el objetivo de facilitar el seguimiento y presentación de informes independientes de las elecciones y sus resultados, ha sido bloqueado durante los últimos seis días, según denuncias de los supervisores electorales.
Las elecciones, que se iniciaron el 11 de abril y que son las primeras elecciones multipartidistas en Sudán desde 1986, han estado marcadas por las irregularidades, según los observadores internacionales desplazados a Sudán.
El sitio web de control electoral tenía como objetivo ayudar a los activistas sudaneses a la hora de vigilar del proceso de voto. Mientras la web funcionaba correctamente, los ciudadanos sudaneses podían enviar información a "Sudan Vote Monitor" yendo a la página web, o mediante el envío de correos electrónicos o mensajes SMS. Los usuarios de la web pueden subir vídeos y establecer conexiones con las redes sociales o los medios de comunicación online sudaneses.
Con este proyecto a favor de la democracia se esperaba aumentar la transparencia en las elecciones en Sudán al poder permitir que los ciudadanos estuviesen informados de si el proceso electoral se llevaba a cabo correctamente o no. Se esperaba que a estas alturas, los resultados electorales locales deberían empezar a aparecer en la web, pero "Sudan Vote Monitor" ha sido censurado.
La censura de la página web de seguimiento de la votación ha causado protestas locales e internacionales. La sede en París de Reporteros sin Fronteras (RSF) ha exigido "el desbloqueo inmediato y total de este sitio web. Respetar la libertad de expresión es una condición esencial para la celebración de unas elecciones libres y justas".
"En un momento en el que las críticas viene de todas partes, este acto de censura refuerza las dudas sobre la transparencia de estas elecciones", ha declarado RSF. "Esto sienta un precedente peligroso para otras próximas elecciones, tales como el referéndum crucial sobre la autodeterminación para el Sur de Sudán, que se supone que se celebrarán el próximo mes de enero".
El acceso a la web "Sudan Vote Monitor", creada por la sociedad civil de Sudán con el objetivo de facilitar el seguimiento y presentación de informes independientes de las elecciones y sus resultados, ha sido bloqueado durante los últimos seis días, según denuncias de los supervisores electorales.
Las elecciones, que se iniciaron el 11 de abril y que son las primeras elecciones multipartidistas en Sudán desde 1986, han estado marcadas por las irregularidades, según los observadores internacionales desplazados a Sudán.
El sitio web de control electoral tenía como objetivo ayudar a los activistas sudaneses a la hora de vigilar del proceso de voto. Mientras la web funcionaba correctamente, los ciudadanos sudaneses podían enviar información a "Sudan Vote Monitor" yendo a la página web, o mediante el envío de correos electrónicos o mensajes SMS. Los usuarios de la web pueden subir vídeos y establecer conexiones con las redes sociales o los medios de comunicación online sudaneses.
Con este proyecto a favor de la democracia se esperaba aumentar la transparencia en las elecciones en Sudán al poder permitir que los ciudadanos estuviesen informados de si el proceso electoral se llevaba a cabo correctamente o no. Se esperaba que a estas alturas, los resultados electorales locales deberían empezar a aparecer en la web, pero "Sudan Vote Monitor" ha sido censurado.
La censura de la página web de seguimiento de la votación ha causado protestas locales e internacionales. La sede en París de Reporteros sin Fronteras (RSF) ha exigido "el desbloqueo inmediato y total de este sitio web. Respetar la libertad de expresión es una condición esencial para la celebración de unas elecciones libres y justas".
"En un momento en el que las críticas viene de todas partes, este acto de censura refuerza las dudas sobre la transparencia de estas elecciones", ha declarado RSF. "Esto sienta un precedente peligroso para otras próximas elecciones, tales como el referéndum crucial sobre la autodeterminación para el Sur de Sudán, que se supone que se celebrarán el próximo mes de enero".
jueves, 8 de enero de 2009
La otra cara de los conflictos

Esta fotografía le permitió a Gervasio Sánchez obtener uno de los premios más importantes de fotoperiodismo en España, el Ortega y Gasset. “Sofía y Alia” de la serie Vidas minadas, muestra a Sofía Elface de 25 años, una joven mujer de Mozambique cuyas piernas les fueron arrancadas por la explosión de una mina cuando tenía 11 años de edad, descansando con su pequeña hija Alia. La imagen es un alegato contra la guerra y una denuncia del empleo de armas prohibidas. El jurado destacó “la fuerza expresiva de la instantánea que ha sabido transmitir la fragilidad e indefensión de las personas sometidas a la brutalidad de los conflictos bélicos”.
domingo, 28 de diciembre de 2008
Persisten decenas de conflictos olvidados en el mundo. África es el continente más asolado por la guerra.
Finalizada la última guerra televisada, la de Irak, parecía que la caída del régimen de Sadam Hussein y el final de la ofensiva militar significarían la vuelta a los tiempos de paz. Pero antes, durante y después de que las bombas cayeran sobre el Golfo Pérsico, muchos otros frentes de batalla estaban y están aún abiertos en otros rincones del planeta. Son las guerras olvidadas del siglo XXI.
África es el continente más asolado, siete de los 14 conflictos que continúan en activo se desarrollan dentro de sus fronteras. Hoy, perdida la importancia geoestratégica que tuvo en tiempos de la Guerra Fría, África se encuentra abandonada a su propia suerte, mientras la abundante riqueza mineral que existe en su territorio, lejos de ser explotada en beneficio de la población, motiva y financia la mayoría de los conflictos que existen en el continente.
Tras el tráfico de armas y de materias primas se esconden importantes intereses económicos locales e internacionales. Un motivo demasiado poderoso como para que alguien ose levantar la voz. El conflicto de Darfur en Sudán, Somalia, Nigeria, Argelia, República Democrática del Congo o República Centroafricana son algunos de los países africanos asolados por los combates.
De todo eso sabe demasiado la población de África. Durante décadas la guerra ha devorado un continente que no conoce la paz. Tampoco la verdadera atención de Occidente.
Pero no sólo África arde, conflictos como el de Colombia, Nepal, en la región de Cachemira o Chechenia, Irak y Afganistán son de difícil solución y condenan a la población a ser víctimas eternas de la violencia.
África es el continente más asolado, siete de los 14 conflictos que continúan en activo se desarrollan dentro de sus fronteras. Hoy, perdida la importancia geoestratégica que tuvo en tiempos de la Guerra Fría, África se encuentra abandonada a su propia suerte, mientras la abundante riqueza mineral que existe en su territorio, lejos de ser explotada en beneficio de la población, motiva y financia la mayoría de los conflictos que existen en el continente.
Tras el tráfico de armas y de materias primas se esconden importantes intereses económicos locales e internacionales. Un motivo demasiado poderoso como para que alguien ose levantar la voz. El conflicto de Darfur en Sudán, Somalia, Nigeria, Argelia, República Democrática del Congo o República Centroafricana son algunos de los países africanos asolados por los combates.
De todo eso sabe demasiado la población de África. Durante décadas la guerra ha devorado un continente que no conoce la paz. Tampoco la verdadera atención de Occidente.
Pero no sólo África arde, conflictos como el de Colombia, Nepal, en la región de Cachemira o Chechenia, Irak y Afganistán son de difícil solución y condenan a la población a ser víctimas eternas de la violencia.
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viernes, 26 de diciembre de 2008
UGANDA
El LRA (Ejército de Resistencia del Señor) atemoriza desde 1986 a la población del norte de Uganda, donde están establecidas las bases de esta guerrilla. Liderados por un fanático religioso, los rebeldes luchan contra el Gobierno para imponer un régimen basado en los Diez Mandamientos. Sus técnicas van desde los secuestros y abusos de menores a las mutilaciones y asesinatos de la población civil.
El gran drama de Uganda son los secuestros masivos de niños para convertirlos en niños soldado. El siguiente corto de Invisibles muestra esta problemática.
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África sigue en el olvido
La mortalidad infantil es uno de los indicadores más precisos de la evolución social de una sociedad. Cuanto más rica y más desarrollada, más se reduce la mortalidad infantil. Pues bien, en África sigue estancada desde hace 15 años en los niveles más altos, pese a que el mundo ha vivido en este tiempo una de las épocas de mayor crecimiento y prosperidad de la historia. Ese dato explica por sí solo la enorme dimensión de la brecha que separa al continente africano del resto del mundo, una brecha que no sólo no disminuye, como enfáticamente se propuso la comunidad internacional en los Objetivos del Milenio de las Naciones Unidas, sino que no deja de crecer.
El informe que dio a conocer la OMS sobre el continente olvidado es descorazonador: la mortalidad materno-infantil es ahora más alta que hace tres décadas y muchos de los niños que mueren lo hacen aún por desnutrición. El sida sigue galopando hasta el punto de que, en la mayoría de los países subsaharianos, más de un tercio de su población joven está infectada, lo que en las condiciones sanitarias en que viven supone de hecho una condena a muerte. Una gran mayoría de los que ya han sido alcanzados por el virus y morirán por su causa ni siquiera lo saben, con lo que, además de ser víctimas, contribuyen a su expansión.
Todos los países africanos tienen un problema endémico de tuberculosis, una enfermedad que nunca ha tenido diques de contención solventes pese a que hace ya mucho tiempo que existen tratamientos eficaces. En los últimos años, sin embargo, la tuberculosis ha cobrado nuevo impulso de la mano del sida, de modo que las dos forman un binomio imposible de abordar para los míseros presupuestos sanitarios de los países afectados.
Si sólo la mitad de la población tiene acceso al agua potable, difícilmente se podrán contener las infecciones, a lo que hay que añadir un fenómeno nuevo imparable: el éxodo masivo de la población del campo hacia unas pocas conurbaciones carentes de todo servicio y totalmente ingobernables. Cada campesino que deja el terruño, por mísero que sea, para ir a vivir a una chabola de alguna de las enormes urbes que crecen en África, es un productor de alimentos que se pierde y una boca más que alimentar en una economía sin excedentes suficientes para garantizar su subsistencia. No es de extrañar, por tanto, que la conflictividad crezca y que sean también africanos buena parte de los dos millones de niños que mueren en conflictos armados y una gran proporción de los 300.000 niños soldado que luchan en diferentes guerras.
África no tiene medios para cuidar de su salud, y el resto del mundo mira mientras tanto a otro lado. Las ayudas que llegan son apenas un parche incapaz de revertir el círculo vicioso de enfermedad y pobreza en que se desangra el continente. Cuanta más pobreza, peor salud y cuanta peor salud, más pobreza. Incluso en los países políticamente más estables y con economías más desarrolladas, como Botsuana, Lesoto o Zambia, la esperanza de vida ha caído hasta los 40 años, la mitad de la que registran países como España. Mientras eso ocurre, se suceden las grandes declaraciones de intenciones, pero está claro que las palabras no curan.
El informe que dio a conocer la OMS sobre el continente olvidado es descorazonador: la mortalidad materno-infantil es ahora más alta que hace tres décadas y muchos de los niños que mueren lo hacen aún por desnutrición. El sida sigue galopando hasta el punto de que, en la mayoría de los países subsaharianos, más de un tercio de su población joven está infectada, lo que en las condiciones sanitarias en que viven supone de hecho una condena a muerte. Una gran mayoría de los que ya han sido alcanzados por el virus y morirán por su causa ni siquiera lo saben, con lo que, además de ser víctimas, contribuyen a su expansión.
Todos los países africanos tienen un problema endémico de tuberculosis, una enfermedad que nunca ha tenido diques de contención solventes pese a que hace ya mucho tiempo que existen tratamientos eficaces. En los últimos años, sin embargo, la tuberculosis ha cobrado nuevo impulso de la mano del sida, de modo que las dos forman un binomio imposible de abordar para los míseros presupuestos sanitarios de los países afectados.
Si sólo la mitad de la población tiene acceso al agua potable, difícilmente se podrán contener las infecciones, a lo que hay que añadir un fenómeno nuevo imparable: el éxodo masivo de la población del campo hacia unas pocas conurbaciones carentes de todo servicio y totalmente ingobernables. Cada campesino que deja el terruño, por mísero que sea, para ir a vivir a una chabola de alguna de las enormes urbes que crecen en África, es un productor de alimentos que se pierde y una boca más que alimentar en una economía sin excedentes suficientes para garantizar su subsistencia. No es de extrañar, por tanto, que la conflictividad crezca y que sean también africanos buena parte de los dos millones de niños que mueren en conflictos armados y una gran proporción de los 300.000 niños soldado que luchan en diferentes guerras.
África no tiene medios para cuidar de su salud, y el resto del mundo mira mientras tanto a otro lado. Las ayudas que llegan son apenas un parche incapaz de revertir el círculo vicioso de enfermedad y pobreza en que se desangra el continente. Cuanta más pobreza, peor salud y cuanta peor salud, más pobreza. Incluso en los países políticamente más estables y con economías más desarrolladas, como Botsuana, Lesoto o Zambia, la esperanza de vida ha caído hasta los 40 años, la mitad de la que registran países como España. Mientras eso ocurre, se suceden las grandes declaraciones de intenciones, pero está claro que las palabras no curan.
martes, 23 de diciembre de 2008
UN CANTO A LA ESPERANZA
Binta y la gran idea, un corto lleno de esperanza proveniente de África para alumbrar el nuevo año
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